Velocidad del dinero; la variable desatendida.

Mientras economistas y analistas financieros se pasan el día atendiendo hasta los más insignificantes detalles de la política monetaria, pasan por alto uno de los indicadores más reveladores en materia de dinero.
Si bien la mayoría de economistas tienen una buena idea de cómo se han expandido los balances de la Fed y el BCE, pocos tienen en cuenta cuál es la trayectoria y naturaleza que toma el dinero una vez se ha “introducido” en la economía. Quizás estén satisfechos con pensar que una “inyección” de dinero reducirá el coste del endeudamiento y estimulará la economía. Quizás sea porque mirar más allá de las intuiciones que nos ofrece el Keynesianismo, sería destapar que los estímulos monetarios poco tienen de estimulantes, ya su vez, desenmascarar los banqueros centrales como los perversos manipuladores que son.

La velocidad del dinero.

    

 

Arriba tenemos el desarrollo de la base monetaria en Estados Unidos, según la Reserva Federal de St., Louis. La base monetaria incluye las reservas que tienen los bancos comerciales en el Banco Central, además del dinero que hay en circulación.
A la izquierda, vemos el crecimiento de la “oferta monetaria”, definida como M2. El M2, es el indicador más usado por los economistas a la hora de medir la oferta monetaria, que no es lo mismo que la base monetaria. Incluye depósitos y dinero en circulación, como M1, y otros tipos de depósitos que de forma más amplia se incluyen como “dinero”.
El gráfico de la derecha muestra la velocidad del M2. La velocidad del dinero, quiere decir la frecuencia media con la que una unidad monetaria se utiliza para adquirir bienes o servicios. Mide en cierto modo el nivel de actividad económica.
Como podemos apreciar, la dirección que toma la base y oferta monetaria es opuesta a la de la velocidad. Mientras que los Bancos Centrales del mundo occidental (Fed y BCE) crean dinero en un intento de mejorar la economía, los agentes económicos dicen basta. El dinero no fluye, simplemente pasa a formar parte de las reservas de los bancos, y lo único que consigue es aumentar el apalancamiento de estos en actividades especulativas.
Evidencia de la caída en la velocidad del dinero, es también el diferencial que existe entre el crecimiento de dinero base y el crecimiento de la oferta monetaria.

La pirámide de Exter


Para acabar de completar nuestra teoría sobre la velocidad del dinero, tenemos que introducir otro concepto olvidado; la pirámide de Exter, ideada por el economista John Exter.
En su pirámide invertida, vemos como Exter clasifica los diferentes tipos de activos según su liquidez y tamaño. En la base, está el oro, el último refugio de seguridad para los inversores. Justo encima, los dólares contantes y sonantes. Por encima, los “Treasuries”, que son deuda soberana de Estados Unidos. Los bonos, son una promesa de pagar dólares en el futuro, y es por eso que están por encima de los dólares en circulación, mostrando que son menos líquidos y seguros.
Luego, pasando por un montón de diferentes clases de activos, llegamos a la cima de la pirámide, los activos menos líquidos y más arriesgados, pero que más abundan. En esta categoría, es donde se esconden los trillones de derivados, credit default swaps, interest rate swaps y un millar de activos resultado de la ingeniería financiera.
Y porque es tan importante la pirámide de Exter? Porque sólo así podemos apreciar la dinámica del dinero, y entender las discrepancias entre velocidad y oferta monetaria.
Los Bancos Centrales, aumentan la oferta monetaria a través de la compra de bonos. En tiempos normales, este dinero debería ir fluyendo hacia arriba, incrementando de forma exponencial la “oferta monetaria”, lo que los keynesianos llaman el multiplicador del dinero. Pero debido a la natureleza de la situación que vivimos hoy, esto no ocurre. La economía está saturada de deuda, y los agentes económicos pretenden desendeudarse. Esto significa un flujo hacia abajo en la pirámide de exter; La liquidación de deuda en forma de dólares, y posteriormente, la compra de oro con estos dólares.
En esencia, a medida que subimos por la pirámide de Exter, se crea “inflación”. Se construye deuda sobre la deuda y eso hace que haya más “riqueza” persiguiendo menos bienes. Por el contrario, cuando el sentido del dinero va en dirección contraria, se destruye la deuda y el resultado es deflacionista.
Así pues, tenemos dos fuerzas trabajando en sentido opuesto. Es por ello que la base monetaria aumenta. Los bancos toman el crédito del BC y lo utilizan para crear derivados con un enorme apalancamiento.
Pero la oferta monetaria no aumenta tanto,ya que los agentes económicos están destruyendo dinero, por decirlo de forma sencilla.
Y la velocidad es la evidencia. El dinero ya no fluye. Va bajando por la pirámide y una vez llega a la base, el oro, deja de fluir.
El dinero es bi-dimensionales
Parafraseando el economista Antal Fekete, el dinero tiene dos dimensiones. Una dimensión es la cantidad, que el Banco Central controla a su gusto, mientras que la otra es la velocidad, que está bajo el firme control del mercado. Draghi, Yellen, y Abe, pueden llenar el sistema con dinero de nueva creación, pero no pueden forzar ni su dirección ni su velocidad.
Así pues, el dinero creado ex novo por los bancos centrales no lleva asociado ningún tipo de ciclo virtuoso de más gasto y crecimiento económico. Más bien, todo lo contrario …

Aumentar la oferta monetaria destruye capital
Si endeudarse resulta más fácil, desendeudarse lo será más. Esto es algo que muchos economistas pasan por alto. Si el precio de un bono se dobla en reducir la tasa de interés a la mitad, obviamente, el coste de desendeudarse ha aumentado. El dinero que tenga que pagar el emisor del bono para anticipar el pago, desendeudándose así, será también el doble. Este nuevo coste que presenta la deuda se debe cobrar el capital y es por ello que podemos afirmar que las medidas de los bancos centrales (ZIRP y QE) destruyen capital. Las grandes inyecciones de dinero serán deflacionistas, no inflacionistas, dilapidando riqueza del sector productivo y propiciando un mayor número de quiebras.
En la actualidad, los agentes económicos y las economías están saturadas de deuda. Lo que se necesita es un des-apalancamiento y destrucción de la mala deuda. Más nuestra aversión sistémica a las fallidas nos han hundido en un inmovilismo que se ve reflejado en la clara falta de crecimiento a nivel global.
Sin embargo, mientras el sector productivo se empobrece, el financiero se lucra masivamente.

El flujo del dinero
El dinero, fluye como el agua de un río, pero no siempre hacia abajo. El dinero que crea el BC puede fluir tanto a la economía real, como a los mercados financieros. Actualmente, es precisamente en los mercados financieros donde fluye todo el dinero nuevo. Es por ello, que las medidas sin precedentes que han tomado los Bancos Centrales desde que se desencadenó la crisis en 2008, no han tenido las consecuencias inflacionistas que se esperaban.
Desde la indebida, o más bien inexistente, recapitalización de los bancos, estas entidades se han distanciado cada vez más de la economía real. En Estados Unidos prácticamente el 100% de la financiación empresarial se consigue a través de mercados secundarios.

El casino más grande del mundo
El sistema bancario que tenemos ahora, dolorido aún por las pérdidas del crash de 2008, ha renegado de servir a la economía real.¿Porque? Realmente, como ya he dicho, los agentes económicos no quieren endeudarse más, están en proceso de desapalancamiento. Las grandes instituciones financieras, sin embargo, reciben órdenes diferentes de sus bancos centrales. Así pues, ¿qué hacer con toda esta nueva “liquidez”? Pues especular, especular y especular. Sabiendo ampliamente que el Banco Central, bajo un programa de QE, comprará bonos soberanos,¿Por qué no anticipar la jugada?. El valor fundamental del activo da igual cuando sabes que el Banco Central estará allí llueva o nieve. Y esto es sólo la punta del iceberg. El mercado de derivados, se triplica cada año, y supera los 700 trillones de dólares. En términos financieros, los bancos saben perfectamente que el banco central tiene una posición larga en bonos.
También crean así el fenómeno del “carry trade”. Los bancos se endeudan con bonos al 0%, como los que hay en Japón desde hace 20 años, e invierten en bonos de los Estados Unidos.
Por otra parte, los interest rate swaps, permiten a los bancos utilizar los tipos de interés a corto plazo para invertir a largo plazo. Esto es lo que crea el llamado descalce de plazos. Precisamente lo qué permite esto, es la garantía explícita del Banco Central de que los tipos de interés no subirán. Una vez nos metemos en la trampa del interés al 0% ya no se puede salir. Japón lleva 20 años así, y ahora lo mismo pasará con Europa y Estados Unidos. Salir del 0% llevaría a la quiebra a muchos bancos.

Hay una gran diferencia entre especular sobre las incertidumbres creadas por la naturaleza y especular sobre la incertidumbre creada por el ser humano.
En su constante manipulación e intervención en los mercados de divisas y las tasas de interés, los bancos centrales han conseguido fabricar el mayor casino de la historia de la humanidad. Es ingenuo pensar que los Bancos Centrales no son conscientes de lo que está pasando. Saben perfectamente lo que está pasando. Desgraciadamente, esto sucede en detrimento de la economía real, el proceso de destrucción de capital ya mencionado.
conclusión
Los alabados estímulos de la Fed y el BCE son inútiles. No contribuyen en nada al progreso económico. Primeramente, previenen y limitan el desendeudamiento que se requiere para sanear la economía.  En segundo lugar, causan la destrucción masiva de capital al incrementar el coste de liquidar la deuda.
Podemos llamarlo QE, pero yo prefiero llamarlo por lo qué es; monetización de la deuda. Es precisamente esto lo que hacen los Bancos Centrales. Monetizar deuda imprimiendo moneda. Pero al imprimir moneda para cubrir los activos tóxicos de los bancos, hacen que la moneda se vuelva tóxica
La clara evidencia de esto es que la velocidad del dinero está a día de hoy en un mínimo de 50 años. Me temo que probablemente sea demasiado tarde. El juego de las sillas musicales llega a su fin
Las soluciones rápidas de los Bancos Centrales, no podrán sostener por mucho tiempo los desequilibrios que ellos mismos han creado. A medida que los agentes vayan destapando la verdad y renegando del dólar, el dinero fluirá hacia abajo de la pirámide, destruyendo por el camino una cantidad ingente de deuda que es lo que sostiene por ahora las economías occidentales. Esto ya está pasando. China hace tiempo que no compra, y vende, sus Treasuries. Rusia, India, y muchos otros países ya no aceptan dólares en forma de pago por su petróleo y gas. Esto es sólo el principio, eventualmente incluso los americanos y los europeos perderán la fe en sus monedas, y la gran estructura que han levantado los bancos centrales caerá, llevándose la economía con ellos.
Los que nos espera en el futuro, no será una hiper-inflación, sino seguramente una hiper-deflación, además de una caída en el desuso y olvido del dólar y el euro. Un panorama realmente apocalíptico para el mundo occidental.

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