La crisis del oro

La crisis del oro

Resulta evidente, para los economistas e inversores más ávidos, que la situación que se nos presenta hoy, es fruto, o bien de la ingenuidad, o bien de la deliberada mala praxis de los banqueros centrales que controlan  a su antojo la oferta monetaria. Más en concreto, nos encontramos a la merced de la voluntad de la Reserva Federal, que controla la oferta monetaria de la divisa de reserva del mundo. Es decir, la divisa sobre la cual se basa en última instancia el sistema de pagos de todo el mundo desarrollado.

Es fácil pues, acabar por concluir que lo que tenemos hoy es una crisis del dólar. Pero esto no es ser del todo preciso. Más correcto, sería, a mi parecer, referirnos al problema que tenemos hoy como una crisis del oro, como bien destaca el brillante economista Antal Fekete.

¿Qué es realmente el dólar?

El dólar, no es nada más que una promesa deshonrada de pagar oro a su portador. En la historia del dólar, existen dos puntos de inflexión de vital importancia.

El primero, en 1933, cuando el gobierno de los Estados Unidos renunció a sus obligaciones domesticas en materia de oro. Por si fuese poco, esto fue acompañado de una de las mayores violaciones de derechos que se hayan hecho jamás; la confiscación del oro y la criminalización de su posesión.

En 1971, el gobierno americano deshonró sus promesas internacionales, renunciando a pagar a los portadores de dólares su valor en oro.

Así pues, se rompió el último lazo con el oro y comenzó el primer experimento a nivel mundial con una moneda fiat. El verdadero crimen, no es que hayamos dotado a una élite financiera con el ilimitado poder de emitir moneda, que también, sino que el uso del oro como moneda de cambio y garantía de valor haya desaparecido completamente de nuestro sistema de pagos.

Repercusiones de un sistema monetario sin oro

El oro, es el único recurso capaz de extinguir deuda. Sin él, no existe límite al nivel de deuda que los bancos y las economías occidentales pueden acumular. Lo único que podemos hacer hoy, es transferir la deuda, pero al final, todos los dólares  y euros  en circulación son deuda por definición. El vehículo por el que se crean y su respaldo, es deuda, sea del país que sea.

Pero no es solo eso, y es que la desvinculación de nuestros sistemas monetarios del oro, es directamente responsable de los altos niveles de especulación en la industria financiera. Bajo el patrón oro, las tasas de interés y los tipos de cambio son fijos. Desprovistos de su ancla, y resultado de las manipulaciones directas de los bancos centrales, los tipos de interés y de cambio fluctúan constantemente en ciertas direcciones. Los bancos centrales, son directamente responsables de crear un clima perfecto para la especulación. El mercado de derivados, supera actualmente los 400 trillones de dólares, un valor mayor que la capitalización de todas las empresas del mundo. Este agujero negro de deuda, será lo que acabe por colapsar la economía mundial.

 

 

 Lo peor está por venir.

Desde 1971, la economía mundial se ha efectuado con dólares irredimibles. La gran torre de deuda que llevamos construyendo, está al borde del colapso, y cuando eso pase, lo que vendrá, hará parecer la crisis de 2008 un simple bache en el camino. Nada comparado con el precipicio al que nos acercamos.

Quien siga el progreso de los mercados de oro, sabrá que están entrando por primera vez en un proceso de “backwardation”. La diferencia entre el precio del oro al contado y de sus futuros, lo que constituye el “Gold basis”, se ha vuelto negativa. Lo normal, es que en este mercado se dé la situación opuesta, contango, que los precios de los futuros sean mayores que al contado.

Resulta obvio, que una situación de “bacwardation” es anti-natural. Cuando los precios de los futuros son más bajos que los precios al contado, existe la oportunidad de obtener beneficios sin riesgo, es decir, arbitrar. Los arbitradores pueden vender oro al contado y comprarlo más barato en el mercado de futuros. Esta mismo acción, es lo que debería prevenir que este situación ocurra. O por lo menos, evitar que se mantenga durante un espacio de tiempo extendido.

Sin embargo, debido a la manipulación de los Bancos Centrales, en especial la Fed, en los mercados de futuros, el oro está ahora en peligro de entrar en una “backwardation” permanente. La Fed, con ayuda de los llamados “bullion bancs”, lleva años “inundando” el mercado de futuros de oro para suprimir el alza del precio del oro. La gente, por razones más que legítimas, acabará perdiendo la fe de que los contratos de futuros de oro sean honrados. Sucederá una lucha por conseguir oro físico. En el momento en el que ya no haya más ofertas para vender oro al contado, porque todo el mundo está intentando conseguir, y acaparar, oro físico, el mercado de futuros se colapsará. Llegados a este punto, el oro tan solo podrá conseguirse a través del trueque, y esta tendencia se transmitirá rápidamente a los demás mercados. Ni siquiera todos los dólares del mundo podrán comprar una solo onza de oro, y nuestras complejas economías de intercambio se verán sumidas en el caos que conllevará el retorno al trueque.

Temed la hiperdeflación, no la hiperinflación.

Mucha gente opina que, resultado de las cantidades ingentes de moneda que han inyectado los bancos centrales, lo que está por venir es una hiperinflación. Sin embargo, los que creen que esto sucederá, obvian que el dinero tiene dos dimensiones. La cantidad, es una, pero la velocidad, es otra. Los bancos centrales, pueden inyectar la cantidad que quieran, pero nunca podrán controlar la velocidad y dirección que tome el dinero. En la actualidad, la velocidad del dinero está disminuyendo. Los agentes económicos, no pretenden endeudarse más, y es por eso, que el QE, no está teniendo las consecuencias inflacionistas que se esperan. Además, el dinero que inyectan la Fed y el BCE, no fluye a los mercados de comodidades, sino a los mercados financieros, donde prolifera la especulación. Más aún, al rebajar los tipos de intereses, los bancos centrales hacen todo lo contrario, crear una mayor deflación.

Cuando las tasas de interés se reducen a la mitad, por ejemplo, el dinero necesario para desendeudarse se dobla. De momento, los bancos centrales han logrado aturar el desapalancaminento de las economías, pero cuando este llegue, será mucho peor y más deflacionista debido a las constantes rebajas del tipo de interés.

Realmente, inflación y deflación son dos caras de la misma moneda. O bien aceptamos una “pérdida” de riqueza en forma de inflación, depreciación de la divisa, o bien, aceptamos una pérdida de riqueza en forma de quiebras y liquidaciones, lo cual crearía indudablemente deflación.

Es ingenuo, creer que la gente seguirá aceptando dólares, y que lo que vendrá será una híper-inflación. La crisis, es del oro, y cuando el oro desaparezca del mercado, ninguna cantidad ingente de dólares de nueva creación podrá comprar una sola onza de oro. El dólar, seguirá el inevitable destino de todas las monedas fiat, de la historia, acabando por caer en el desuso y con un valor marginal nulo.

 

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