¿Podemos Puede?

Si la intención es lo que cuenta, parece ser que sí. Como ya han anunciado muchos medios , Podemos se sitúa como primer partido en intención de voto para las próximas elecciones, seguido de cerca por el PSOE y no tan de cerca por el PP, que en los últimos meses, aunado por los persistentes escándalos de corrupción, ha descalzado la fe incluso de sus más fieles votantes.

No me voy a andar con rodeos, la posibilidad de que Podemos entre en el poder, me resulta verdaderamente aterradora. Ya no solo por lo que supone la puesta en práctica de su desastroso e inviable programa político, sino por la predisposición por parte del público a permitir que se siga por este sendero de la destrucción, cegados, sin lugar a duda, por su creciente desesperación y exasperación con esta pseudo-democracia que tenemos en España.

Existen, a mi parecer, dos perfiles, en cuanto a potenciales votantes de Podemos.

Por un lado, están aquellos que simplemente, no ven otra alternativa al bipartidismo y la clara apatía política. Forzados a escoger, eligen el menor de dos, o más bien tres, males.

Por otro, están los que verdaderamente creen lo que dice esta nueva formación política. Gente, a la cual los discursos de Pablo Iglesias les despierta un farisaico sentimiento de indignación. Aquellos que ven en Podemos la evidencia de que, realmente, los problemas que puedan tener, no son culpa suya. Que la causa de todos los males se puede identificar, sean los ricos, los bancos o la “casta”, el ideario político de Podemos gira siempre en torno a esta externalización de la culpa.

Pero por muy fácil que sea dejarse llevar por la dialéctica fácil de Pablo Iglesias, lo cierto es, que lo que sí que podemos esperar de Podemos, es que sus reformas poco harán para resolver los problemas fundamentales de la economía española, mientras que es muy posible que la subida al poder de Podemos, disminuya significativamente nuestras ya esclerotizadas libertades.

No es casualidad, que el surgimiento de Podemos comparta tantos paralelismos con la aparición del partido Nazi en el antiguo Reich alemán. Ambos, durante el transcurso de una terrible depresión económica. Ambos, ganaron adeptos con radicales planes y promesas, y por lo que parece ser, Podemos ahora seguirá el plan que ya siguió Hitler, moderar su discurso para apelar a las masas con el único fin de alcanzar el poder. El resto, en el caso del partido Nazi, ya sabemos como acaba…

En su más pura esencia, el discurso anti-capitalista Nazi es igual que el discurso anti-capitalista de Podemos.

Como iba diciendo, Podemos ya ha hecho numerosas reformas y cambios a su programa político. Una de sus más celebradas propuestas, la renta básica, ya ha quedado relegada una simple renta de inserción social. Además, Podemos, también propone que el Estado “recobre el control sobre sectores estratégicos de la economía(de nuevo, otro de los ejes de la política Nazi), y encima, propone un impago de la deuda nacional a la vez que emprenden numerosos proyectos públicos para aumentar la demanda. Éstos eran, por lo menos, puntos de la propuesta original para las elecciones europeas, aunque, como he dicho, Podemos lleva ya un tiempo moderando su posición en sus propuestas más controvertidas.

La futilidad que tienen los proyectos públicos, ya la discutí brevemente en mi última publicación; Conferencia de Jordi Galí. Los economistas de Podemos sigue como todos el erróneo recetario keynesiano.

En cuanto a lo de la intervención en “sectores estratégicos”, simplemente te invitaré, estimado lector, ha que reflexiones sobre lo que significa exactamente esta política.

Pero más hayá de lo ineficaces que puedan ser las propuestas de Podemos, me preocupa más lo que supondrá financiar tal despilfarro.

¿Cómo pretende Podemos hacer esto?

Pues tomando los recursos del ya pauperizado sector privado. Con impuestos más “progresivos”(que los ricos paguen más) y con un mayor control del denominado fraude fiscal (de aquí no se salva nadie!).

Por muy atractiva que nos pueda parecer esta noción, lo cierto es, que hacer que los ricos paguen más no soluciona los problemas, a lo sumo, servirá para aliviarlos temporalmente. En este tema, siempre me gusta remitirme a aquel antiguo proverbio que dice así: “dale a un hombre un pez, y comerá un día. Enséñale a pescar, y comerá una vida entera”.

Además, debemos tener en cuenta las limitaciones que tienen los gobiernos a la hora de robar, a través de impuestos, a sus ciudadanos. Irse a vivir y tributar en Londres no es ilegal,(por el momento…) y sí, es muy probable que lo que consiga Podemos sea eso, ahuyentar el capital y la riqueza española. Lo cual, en última instancia, supondría que, como suele pasar, los que acaben pagando el pato sean los asalariados de la clase media. Por si no bastase con una imposición de casi el 50%.

Debemos entender, que en cualquier instancia en la que se propone aumentar la participación del Estado en la economía, se propone disminuir la del sector privado. La riqueza, es como un pastel que produce el sector privado. Lo único que hace el Estado, es decidir lo grande que será la tajada que coja. A fin de cuentas, debemos preguntarnos, donde se hará mejor uso de los recursos y la riqueza de nuestro país, en las manos de necesitado sector privado, o en las del corrupto e ineficiente sector público?

A nivel social, las políticas de Podemos pretenden empezar una guerra de clases. Se basa en enfrentar a unos con otros, en buscar culpables y tomar represalias a través de la todo poderosa administración. Supone, en definitiva, un descalce de la cooperación social.

En la dimensión económica, las propuestas de Podemos erran en su prescripción y su aplicación no sería más que otro lastre con el que  lidiar. Parafraseando al Doctor Rallo, Podemos acoge bajo su umbral lo peor del PP, subidas de impuestos, para financiar lo peor del PSOE, el PlanE. Podemos, ondea la bandera comunista bajo el lema “el capitalismo nos ha fallado” y pretende curarnos expropiándonos de nuestra riqueza para ofrecernos un mercado que se ajuste más a los “deseos” de la sociedad. Condeno la soberbia de cualquiera que afirme saber cuales son las preferencias de la sociedad.

Lo más sorprendente de este movimiento, es quizás, que la gente lo alabe como una formación innovadora, como un cambio radical a lo que tenemos ahora, cuando nada podría estar más lejos de la realidad. Tanto Podemos, como PP o PSOE, abogan unánimemente por engrandecer el Estado. Resulta contra intuitivo que en España critiquemos tan abiertamente el funcionamiento de la política y de la administración pública, y sin embargo, no contemplemos otra opción que no sea aumentar la participación de esta en nuestras vidas. Realmente, no es más que la manifestación de lo que decía al comenzar este artículo. Proponer que la solución está en nosotros mismos, y no en el Estado, sería aceptar una responsabilidad que nadie quiere aceptar.

Pero yo no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como se desintegra el tejido de la sociedad. Porque el capitalismo, no nos ha fallado. La cooperación libre y voluntaria entre individuos, la inventiva de los emprendedores y la benevolencia natural del ser humano, elementos propios del capitalismo, son lo que mantienen a flote el “capitalismo” que tenemos hoy, entorpecido y corrompido por el sector público. Me supera la capacidad que tiene la gente de achacar los problemas que tenemos al “capitalismo”, cuando lo cierto es, que durante los últimos 100 años el capitalismo como existía antes ha desaparecido. Nadie que esté vivo ahora ha presenciado un cambio hacia un modelo más libre y capitalista, tan solo conocen la tendencia opuesta, y es por eso, que no la cuestionan.

Bajo la promesa de un mundo mejor, nos dejamos convencer de que el Estado puede y además quiere contribuir al enriquecimiento de la sociedad. Es simplemente ingenuo pensar esto. Ni el Estado posee la información y la capacidad para encarrilar la economía (no es omnipotente), ni sus agentes se ven guiados por criterios completamente desinteresados (no son benévolos). Al fin y al cabo, debemos aceptar que los Estados y sus agentes tienen las mismas limitaciones que la sociedad y sus individuos.

Podemos creer en hadas y unicornios y Podemos creer en Dioses que harán fluir maná del cielo. Pero al final, no Podremos escapar la inevitable realidad que nos rodea y que nos condiciona como humanos: Vivimos en un mundo de recursos limitados, la existencia humana es una lucha constante por la supervivencia. La cooperación voluntario entre individuos y el confort que encontramos en la sociedad es lo único que nos ayudan a aligerar esta carga. Por contra, los Estados modernos luchan en contra de todo esto. Imponen barreras a la libre cooperación, nos roban y nos expropian de los frutos de nuestro trabajo y nos ponen en contra los uno de los otros mientras que el verdadero enemigo (el vampírico Estado) pasa desapercibido.

Si queremos reducir la corrupción, gestionar mejor el gasto en sanidad, las políticas sobre educación, el medio ambiente, la cultura,…tan solo tenemos que recuperar nuestra autonomía en todas estas dimensiones. Devolvámosle al pueblo lo que es suyo, y efectivamente, prescindamos de la denunciada “casta”, en vez de sustituirla por una “neo-casta”. Gestionemos sin miedo nuestras propias vidas y aceptemos la debida responsabilidad que ello conlleva.

Apostar por Podemos, es paradójicamente, creer en las posibilidades de los humanos de crear un mundo mejor, pero no creer que se puedan manifestar estas mejores de forma natural. Tan solo bajo la imposición de un gobierno cuasidictatorial de “iluminados” se podrá alcanzar tan loable objetivo. De nuevo, pura ingenuidad y falta de lógica interna.

Espero que mis palabras no caigan en oídos sordos.

James Foord, estudiante de economía en UPF, autor de http://www.21stcenturyeconomics.wordpress.com, miembro de S.F.L Barcelona y colaborador en Liberal.cat

One comment

  1. Hola James,

    Estoy bastante de acuerdo con todo en líneas generales. Sin embargo, no comparto tu comparación con el nazismo, pudiéndolo comparar con otros estados comunistas. Sí es cierto que tiene ciertos paralelismos en cuanto al contexto social-económico pero el nazismo se recuerda básicamente por el holocausto. No creo que sucediera nada parecido con Podemos. Y hablar de nazismo me parece exagerado.

    Por el resto, muy buena argumentación.

    Keep posting ;)!

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