El mito de la Gran Depression

La depresión de los años 30, es quizás el periodo histórico, exceptuando la reciente crisis, que más se discute y se estudia en economía. Desgraciadamente, la narrativa de los eventos y conclusiones que extraen la mayoría de economistas “mainstream”, y por lo tanto, lo que se escribe en los libros de textos y se imparte en clase, no concuerda con la realidad, ni desde el punto de vista histórico, ni desde el punto de vista teórico-económico.

¿Cómo se explica la Gran Depresión?

La versión aceptada a día de hoy de la Gran Depresión, coincide mayoritariamente con lo propuesto por Milton Friedman y la escuela monetarista.

Básicamente, se parte del supuesto de que había algún tipo de burbuja especulativa en el mercado bursátil, lo cual lleva al crack del 29. Seguido de esto, el resto de la economía cae en una espiral destructiva. Supuestamente, esto es lo que lleva a la tan temida deflación que acomete a la economía estadounidense. Así pues, lo conclusión que saca Milton Friedman, es que fue culpa de la Reserva Federal la tremenda profundidad de esta crisis, al no detener la deflación con estímulo monetario. A día de hoy, los economistas siguen hablando de las “lecciones de la gran depresión” para justificar las acciones de los bancos centrales.

Esta visión de los acontecimientos, es falaz, incompleta, y simplemente errónea a la hora de juzgar las fuerzas económicas que desataron en su momento.

¿Qué pasó de verdad?

El verdadero causante y agravante de la gran depresión fue, sorprendentemente, la intervención del Estado.

Básicamente, esto es lo que ocurre:

En 1929, el gobierno estadounidense aprueba finalmente unas medidas terriblemente proteccionistas. La aprobación de la Howley-Smoot tariff, que aumentaba los impuestos sobre más de 900 tipos de importaciones, fue lo que precipitó el colapso del comercio internacional, y ergo, el colapso de la bolsa mundial. El crack del 29, poco tuvo que ver con la especulación, si bien es cierto, que en aquel entonces, era habitual invertir con unos niveles de apalancamiento muy grandes. La verdadera causa, fue mucho más obvia, y resultado simplemente de la desconsideración y/o ingenuidad de los políticos americanos.

¿Y qué medidas se toman para minorar la crisis?

Es muy probable, que muchos de vosotros hayas oído hablar del “New Deal”. Este es el nombre con el que Franklin D Roosevelt bautizó a su conjunto de medidas intervencionista que supuestamente iban destinadas a favorecer la recuperación económica.

Incluía entre otras cosas

Aumentar el gasto público: Destinado en su mayoría a financiar innecesarias obras públicas. Roosevelt, sigue las enseñanzas keynesianas y se dispone a gastar y gastar sin fin y sin criterio.

Evitar bajadas de precios y salarios: Una gran preocupación para Roosevelt, era que los salarios bajasen a causa de la deflación. Para intentar impedir esto, Roosevelt juntó a los líderes de la industria y les pidió personalmente que no rebajasen precios y salarios. ¿A efectos prácticos que significaba esto? Los empresarios, casi por ley, debían reducir su producción para mantener los precios más elevados. Para aquellos que hayáis estudiado algo de micro, quizás ya habéis notado que este es el comportamiento propio de un monopolio o cartel.

Subidas de impuestos: Algo que sigue formando parte de los planes de “austeridad” de hoy, y que seguramente, es por sí sola la peor medida que se puede tomar en respuesta a una depresión. Unos impuestos bajos, más dinero en manos de la gente, supondrá más dinero con el que comerciar e invertir. La clave para entender porque las subidas de impuestos son tan malas, es comprender que el dinero en manos privadas se utiliza mejor que en manos del sector público. Es una realidad empírica, y se corresponde con la teoría económica de los incentivos y  los mercados.

En España, llevamos ya dos planes de estímulo en los últimos 6 años. Es posible que sigamos con un 20% de desempleo, pero eso sí, nuestras carreteras están de lo más nuevas.

Así pues, las medidas intervencionistas de carácter proteccionista, son las que encienden la mecha. Y posteriormente, las medidas intervencionistas de carácter regulador, son las que sirven para echar más leña al fuego. Pero los libros de historia no lo relatan así. El proteccionismo, es algo que apenas se comenta, si acaso se comenta. Y las medidas del New Deal, son alabadas por muchos como el catalizador de la recuperación. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. De hecho, las medidas propuestas en el New Deal por Roosevelt, no son más que una extensión de lo que el mismo Herbert Hoover hizo cuando la depresión empezó durante su presidencia. La mayoría de historiadores, suelen calificar el programa económico de Hoover como laissez-faire, pero esto es simplemente falaz. Es más, en las elecciones que dieron lugar a la presidencia de Roosevelt, el mismo Roosevelt, denunciaba a su oponente Hoover por gastar demasiado!

 Las medidas y conceptos que he expuesto aquí arriba, las podríamos calificar de carácter fiscal. Pero aún no hemos dicho nada del análisis monetario.

¿Qué hace la Reserva Federal durante los 30?

Desde el fin de la primera guerra mundial, hasta el año 1933, la Reserva Federal , y la mayoría de Bancos Centrales europeos, operaban de forma fácil y simple un sistema de patrón oro. La Reserva Federal, mantenía una paridad de 20.6$ por onza de oro. Este nivel estaba anclado y era fijo. Para garantizarlo, la Reserva Federal aumentaba o disminuía la oferta de dólares según conviniese. A efectos prácticos, la mayoría de economías avanzadas tenían indirectamente tipos de cambio fijos, algo que fue una gran contribución a la expansión del comercio internacional. A partir de 1931, empezaron las progresivas devaluaciones. En un intento de ganar competitividad, los países europeos empezaron a devaluar sus divisas. Estados Unidos, lo haría en 1933. Ayudó esto a alguien? La respuesta obvia es que no. No se puede devaluar uno hasta la prosperidad. Es más, una vez empieza a devaluar todo el mundo, se convierte en un simple juego de suma cero. Para los finales del 30, los distintos países, ya se habían cansado de las políticas denominadas “begger thy neighbour”, (pedir caridad al vecino.)

¿Y lo que dice Milton Friedman de la deflación?

Como es bien sabido, Milton Friedman destaca la deflación como causante de la depresión. Lo que él y los economistas de hoy no entienden, es que es al revés. La deflación, es el efecto, no la causa, de la contracción económica. A su vez, la contracción económica, es causa, como ya hemos dicho, de las medidas proteccionistas que se imponen. De este modo, la deflación, es tan solo la respuesta natural de la economía a la hora de desapalancar de forma sistemática la deuda. Así pues, en el periodo previo a 1930, se había acumulado deuda en función del crecimiento previsto de la economía. Cuando la economía se contrae, a causa de la acciones del gobierno estadounidense, la provisión de bienes futuros decrece. La deuda, que es la riqueza de la que disponemos hoy en base a nuestra producción futuro, se contrae. A efectos prácticos, es como si hubiese hoy menos dinero circulante y menos riqueza de la que se pensaba que se tenía. El resultado, es una sana y necesaria bajada de los precios para que la economía se ajuste a esta nueva realidad. La deflación, era por lo tanto necesaria. Hay muchos que culpan al patrón oro de la gran depresión, por ser demasiado “rígido”. Con esto se refieren a que con el patrón oro no se puede manipular la divisa en persecución de fines políticos. Más aún, estos intentos mercantilistas ni siquiera son mecanismos efectivos para reactivar la economía, y lo peor, es que anulan la función principal que debe tener el dinero; ser una unidad de valor estable para servir de forma efectiva como medio de pago. Esto lo consigue el patrón oro, y el dinero estable, nunca ha sido ni será el causante de ninguna crisis.

Finalmente, me gustaría atender a un último punto que me parece ridículo que economistas de renombre mencionen una y otra vez.

La segunda guerra mundial sacó a estados unidos de la depresión.

No sé por dónde empezar. Quizás el BCE debería orquestar una guerra para impulsar la economía europea. Supongo que las creencias de esta idea parten del modelo de pensamiento keynesiano. En pocas palabras: produzcamos más a toda costa y todo irá bien, incluso, al parecer, si lo que construimos son maquinas de destrucción.

Los economistas austríacos suelen aludir a este pensamiento como “la falacia de la ventana rota”. Si yo voy por allí rompiendo ventanas, estoy creando puestos de trabajo para los cristaleros que tengan que repararlas. Luego estoy ayudando a la economía.

Obviamente no, en este proceso, no se crea trabajo, tan solo se extraen recursos para llegar a la misma situación. En ausencia de mis acciones, esos recursos podrían haberse destinado a crear nueva riqueza en vez de reparar la que yo he destruido. Y pasa lo mismo con la guerra. Y es que ningún economistas que se respete, puede decir que la guerra es un catalizador económico.

Dicho esto, la guerra si que ayuda a estados unidos. Recordemos que la segunda guerra mundial, es un conflicto europeo. Esto pone a estados unidos en una posición muy ventajosa frente a sus mayores competidores. Además, en el proceso, U.S.A se convierte en la mayor nación acreedora del mundo. Y obviamente, los ingresos de la exportación de armas, benefician a estados unidos , mientras que la destrucción que crean se limita al territorio europeo.

Pero aun así, la mayoría de economistas austríacos situarían el final de la depresión en Estados Unidos, algo después de finalizar la segunda guerra mundial. 

En resumen, La Gran Depresión, biene causada por motivos fiscales y no monetarios. Las medidas proteccionistas son lo que  perjudican el comercio internacional. Pero en cuanto a política monetaria, la Reserva Federal, no practiba ni medidas expansionarias ni contractivas, como algunos economistas afirman. Simplemente operaban un sistema de patrón oro, que funcionó bien. Posteriormente, si que optarían por la devaluación, al igual que los demás païses exportadores.

Con esto, terminamos nuestro análisis del periodo que comprende la Gran Depresión. La historia, puede servirnos como guía hacia el futuro, pero para ello, debemos interpretarla como pasó de verdad, y no de la forma que mejor encaje en el modelo de pensamiento que predomine en el presente. Aunque supongo que es cierto eso que dicen, de que la historia la escriben los ganadores.

James Charles Foord, estudiante de economía de la UPF, editor de pompeunomics y autor de 21stcenturyeconomics.wordpress.com

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