¿Qué pasa con los bancos?

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Hoy en día, la gente tiene opiniones muy fuertes sobre los bancos. La crisis financiera de 2008, mostró claramente al público que algo no funcionaba en el sector financiero. Si no, ¿Cómo podía haberse permitido que se gestaran desequilibrios de tal magnitud?

Sin embargo, una opinión fuerte, ni significa una opinión formada. La mayoría de personas atribuiría parte, sino la totalidad de la culpa de lo que sucedió, al sector financiero. ¿Pero de qué manera?

Es frecuente oír a gente soltar discursos sobre la “irresponsabilidad” de los banqueros, fruto de una laxitud moral que solo se puede encontrar entre las filas de los “asquerosamente” ricos. (O algo por el estilo). Un discurso muy llamativo, un slogan bajo el que una gran mayoría se puede acoger y que dice de forma resumida “los ricos son los causantes de todos nuestros males”. Ese mismo discurso, fue el que adoptó Hitler para unificar al pueblo alemán bajo el odio contra los judíos, que el relacionaba con los banqueros y los capitalistas.

Pero este es un tema completamente a parte. Hoy vamos a investigar por qué falla el sector financiero, mucho más hayá del superficial análisis que puedan realizar los medios de comunicación, políticos o expertos de turno. Analizaremos cuales son concretamente los causantes y factores que han propiciado la situación en la que nos encontramos hoy.

Partimos del supuesto, de que la función bancaria es una actividad legítima, que nace de forma espontánea del mercado. No es más inmoral que otras profesiones, ni es algo de lo que podamos, ni queramos, prescindir. Es fácil dejarse llevar por la imagen de un trader mirando una pantalla con números que suben y bajan, y pensar que no es muy diferente a ir a una tragaperras y ver como suben y bajan frutas. Pero eso no puede ser la totalidad de nuestro conocimiento sobre cómo funciona el sector financiero.      Debemos apreciar, ante todo, que la las finanzas sirven para ayudar a perfeccionar el muy imperfecto mundo en el que vivimos. Para reducir el riesgo y la incertidumbre, para asegurarnos contra los males futuros, para hacer fluir el capital donde más se necesita y en definitiva, para hacer posible lo que, sin ellas, sería imposible. Todo esto, lo puede hacer un sistema financiero honesto y libre.

Ahora bien, si que existen muy buenas razones para criticar el funcionamiento del adulterado sistema financiero del que gozamos hoy. El mercado bancario, por así decirlo, dista mucho de ser un sistema honesto y libre. Todo lo contrario es cierto, tenemos hoy un mercado completamente monopolizado, tanto en materia de banca, como en materia monetaria.

Un Banco Central, que gestiona una única moneda de curso legal, y que tiene un solo interés al que servir, el suyo propio.

Y así pues me pregunto. ¿Cómo tantos pueden achacar los males del entramado bancario, a un sistema excesivamente “libre”? ¿Cómo pueden pedir a gritos más control, y más intervención del Estado?

El problema emana de la relación que ostentan bancos, Banco Central y Estados, y concretamente, en los privilegios, de los que goza la banca en general. Fruto de esa relación altamente rentable para todos sus participes.

Gracias a estos privilegios, el sector financiero puede beneficiarse del arbitraje de dos elementos.

1. El arbitraje entre las tasas de interés a corto y largo plazo. El descalce de plazos

2. El arbitraje de riesgos.

Estos mecanismos, contribuyen al beneficio personal de los bancos, pero hacen todo lo contrario para los intereses de la economía, y es que en ellos, podemos encontrar la explicación a los recurrentes ciclos económicos.

Empezaremos con el segundo de estos puntos, que es algo más simple.

El arbitraje o descalce de riesgos, se basa en captar financiación, con un perfil de riesgo bajo, a saber, depósitos a la vista, e invertirla en activos de riesgo más elevado. Así, el banco capta financiación barata, por el bajo riesgo que anuncian, pero luego lo invierten o prestan con una mayor prima de riesgo. Captando pues un mayor interés.

Este descalce de riesgo, lo puede practicar impunemente el sector financiero, gracias a las garantías, tanto implícitas, como explicitas de los Estados, y del Banco Central, creando lo que los economistas llaman formalmente un riesgo moral.

En ausencia de estas garantías, un banco que practicase una política de inversión así, acabaría por caer en la insolvencia. Sus resultados, no se ajustarían a las expectativas de sus consumidores. Serían demasiado volátiles y la gente, los tenedores de depósitos, abandonarían ese banco. De hecho, antes existía una gran distinción entre bancos comerciales, más seguros, y bancos de inversión, más arriesgados. Fue la introducción de una garantía Estatal, lo que permitió la unificación de estas dos funciones. Me refiero, por supuesto, a lo que en España llamamos, Fondo de Garantía de Depósitos. En España, los depósitos inferiores a una cuantía de 30.000 euros caen bajo el velo asegurador del Estado. Es fácil ver, pues, como esto genera unos incentivos perversos para el banquero. A esta garantía explicita, podemos sumar la garantía implícita de los rescates bancarios. Y es que en última instancia, el Estado se ocupará de socializar las deudas del banco irresponsable. No en vano, ya que si no, ¿quién financiaría ese insostenible déficit? Ya empiezan a asomar las orejas del conejo…

Pero hay más, y es que gracias al monopolio que la banca ostenta sobre la moneda, que por cierto, se lo concede el Estado, goza de una capacidad de refinanciación ilimitada. A saber, que en cualquier momento, el Banco Central puede otorgar créditos a ridículas tasas de interés. ¿Cómo? Pues imprimiendo papel moneda. El monopolio y derecho exclusivo que tiene el banco central de imprimir dinero para su uso y disfrute. Algo que si hiciéramos tú o yo, supondría un delito de gravísima índole.

Elaborando más el tema, el descalce de plazos crea unos incentivos perversos para que el banco se endeude a corto plazo y preste a largo. Operando casi siempre de forma excesivamente precaria. El banco, puede tomar los créditos que obtenga, tanto de sus clientes, como del B.C. y prestarlos a plazos de 20 o 30 años, aún estos siendo créditos de 1 o 2 años, o incluso depósitos a la vista.

Debemos apreciar, que no existe una única tasa de interés, sino varias. El ahorro, puede tener distintos plazos. Si tú quieres ahorrar a 5 años, la inversión que se acometa deberá tener una madurez del mismo tiempo. Dicho de forma simple. En 5 años quieres tener tu dinero. No quieres que tu capital esté inmovilizado más tiempo.

Y es por eso que existen diferentes tasas de interés, siendo lo normal, que las de largo plazo sean superiores a las de corto. El banco, pues, explota esta discrepancia entre plazos sin más. ¿Cómo hace esto sin caer en una inevitable suspensión de pagos? Gracias a la financiación barata que percibe, y sabe seguirá percibiendo, del banco central. Pero está financiación, no proviene de ahorro real. No supone posponer del consumo hoy para aumentarlo mañana. Es tan solo dinero creado de la nada.

Es como pagar las deudas de tu tarjeta de crédito con otra tarjeta de crédito. Como coger los depósitos de todos tus clientes e invertirlo en un proyecto de construcción. Básicamente, insostenible. Un total desequilibrio entre el beneficio a corto plazo y la estabilidad a largo.

Pero las  consecuencias van más hayá de las finanzas del propio banco. Esta forma de intervención acabará por cebar los desajustes de los ahorradores y los inversores. Creará un esquema de financiación, que no se ajusta a las necesidades de la sociedad. El arbitrar los plazos, las tasas de interés a largo plazo caen, y esto propicia que la demanda suba. Creando pues, una situación en la que los agentes económicos, como conjunto, tenderán a endeudarse a largo plazo, pero con financiación a corto plazo. Un esquema insostenible en el cual no se pueden cumplir las expectativas de todos los agentes. Y así explota la burbuja.

Mientras, los Estados y Bancos participan en un juego al que no pueden perder. Los bancos financian al Estado, el Estado rescata a los bancos, el Banco Central financia a los Bancos y rescata al Estado. Y fueron felices y comieron perdices.

Con esto, finalizamos nuestro análisis técnico de la mala praxis bancaria. Me he extendido más de lo que esperaba, pero las cosas importantes hay que explicarlas bien. Si habéis llegado hasta aquí os aplaudo. Tanto si lo hacíais mientras asentías con la cabeza, como si os seguís cuestionando  cínicamente cada una de mis palabras.

Procederemos ahora, a ver que implicaría desmontar este adulterado, pervertido y envilecido sistema financiero-estatal. Para hacerlo tan solo hay que llevar a cabo dos simples medidas.

1. Descentralizar la banca, y someterla a un régimen de mercado libre.

2. Liberalizar la oferta monetaria. Destruyendo el monopolio sobre la emisión de moneda y permitiendo que se escoja de forma libre y descentralizada.

Para así: Eliminar los privilegios que ostenta la banca, que son los que alimentos los perversos incentivos que les hacen llevar a cabo acciones tan tremendamente perniciosas.

En Europa, empezaríamos por prescindir del BCE. Luego habría que asegurarse, eso sí, de que los Estados no toman el monopolio de la moneda en su lugar. Por el contrario, serían los agentes económicos los que decidirían el dinero base. Predeciblemente, basándonos en miles de años de historia humana, acabarían por prevalecer algún metal precioso. Plata u oro. Esto constituiría el dinero base. Pero no significa que la gente se vaya a poner a intercambiar monedas de oro. Los bancos, siendo empresas completamente desvinculadas de los Estados, ni rescates, ni garantías…serían los responsables, cada uno, de emitir los medios de pago. A saber, un trozo de papel que sea representativo de una cantidad de riqueza  definida en dinero base, o sea oro. Precisamente lo que era un dólar en 1900.

Pensaréis que me estoy contradiciendo, en mi última publicación La única alternativa sensata, exponía exactamente como un Banco Central, podía volver al patrón oro. En ese instante, quería enfatizar la simplicidad del asunto. Mostrar que no es algo “imposible en la práctica” como dicen algunos.

Pero hoy estamos desmontando los perversos incentivos que entorpecen la actividad bancaria y crediticia. Desgraciadamente, como también muestra la historia, un monopolio sobre la moneda, aún siendo un monopolio basado en la adhesión al patrón oro, como podría ser el Banco de Inglaterra en 1920, acabara por desembocar en la misma mala praxis que antes anunciábamos.

Por el contrario, un sistema puramente libre, como el free banking en estados unidos en el siglo 19, es la única manera de prevenir el envilecimiento progresivo de las finanzas y la moneda. Tan solo bajo el estricto régimen del mercado se podrá garantizar la perpetua estabilidad de la moneda y el correcto funcionamiento de los bancos. Pero los banqueros americanos, no tardaron demasiado en tomar ejemplo de sus vecinos ingleses y establecer la Reserva Federal en 1913. Primera perversión del sistema Posteriormente se abandonaría el patrón oro completamente, segunda perversión, y acto literalmente anticonstitucional en U.S.A.

En conclusión, es una gestión bancaria más libre lo que se requiere. Necesitamos desmantelar la relación banca-estado y deshacer esos privilegios que tan poco tienen que ver con un mercado libre. Mientras subsistan estos privilegios, ninguna ingente cantidad de regulación podrá subsanar los males intrínsecos de este sistema. Por el contrario, si se procede a operar sin ellos, ningún tipo de control será necesario.

James Foord, estudiante de economía en UPF, miembro de la asociación Students for Liberty, editor de Pompeunomics, y autor de http://www.21stcenturyeconomics.wordpress.com

 

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Més que un liberal

A menudo en discusiones, a los liberales se nos llega ha acusar, erróneamente, de ser “egoístas o de “no tener corazón”. Es cierto, que a primera vista puede parecer así. Cuando los liberales afirmamos, por ejemplo, que no es necesariamente el deber del Estado amparar a aquellos más desfavorecidos, puede llegar a producir desde enfado hasta estupefacción.
El primero de estos dos, el enfado, radica en un sentimiento que es tan humano como el propio deseo de supervivencia, y se trata del deseo de bienestar social. El ser humano, es por naturaleza un ser hipersocial. Todos los humanos nos beneficiamos de vivir en sociedad, tanto por la protección que nos ofrece, como por el afecto que solo en ella podemos encontrar. Es de esperar, pues, que en nuestra naturaleza resida no solo el deseo de la propia supervivencia, sino también el deseo de la supervivencia de la especie, una clara preocupación, por lo tanto, por el bien ajeno, reside en nosotros, si bien en la mayoría de casos estará superpuesta al bienestar propio. Nos identificamos con los demás y su sufrimiento e intentamos pues minimizarlo. Es lo que se conoce como empatía.
He aquí el porque tu amigo parece dispuesto a arrancarte los ojos en estos momentos. A su entender, acabas de mostrar una conducta completamente atípica y antisocial, al decir que el Estado no debe amparar a los más necesitados. Una conducta que en su caso mas extremo, se conoce como psicopatía, es decir, una carencia total de empatía.
Pero lo cierto, no es que los liberales no tengamos empatía. El enfado que puede provocar la doctrina liberal es fruto de una falta de entendimiento.
Y es que susodicho amigo, seguramente, no puede ni vislumbrar una alternativa a que el Estado sea el responsable de proporcionar asistencia social. Al igual que pasa con la sanidad y la educación, se aferra al dogma de que el estado debe ser en última instancia responsable de proporciona estos servicios. Para él, bienestar es Estado, y por lo tanto menos estado supone menos bienestar. Craso error.
¿Pero por qué es tan común esta asunción?
Gran parte de  ello es resultado de la influencia externa, habiendo nacido en un mundo donde el Estado copa el 50% de la economía, es difícil imaginar como el sector privado podría desenvolverse en estas áreas. Más fácil es, por otro lado, asumir que las cosas son así porque sí, y que si son así será por una buena razón…
Pero en última instancia, cuando se trata de asistencia social, la mayoría de gente cae en una de las muchas contradicciones del socialismo. Y es que, a pesar de creer firmemente en la obligación moral de ayudar al prójimo, no verían posible que este tipo de acciones ocurriesen en una sociedad libre. Tan solo utilizando el monopolio Estatal de la fuerza, será posible coaccionar a los ciudadanos a hacer algo, que al parecer, todos consideramos un elemento esencial de la convivencia en sociedad.
En contra de esto, los liberales sabemos que, precisamente porque todos conocemos la importancia de ayudar a los demás, y tenemos tendencias altruistas en nuestra naturaleza, la asistencia social, sí que se daría en ausencia de Estado.
Esto es fundamentalmente mucho más lógico que lo anterior.
Pero si la lógica no te convence, tan solo hay que mirar la evidencia histórica en esta materia.
Algo que hace espléndidamente Juan Ramón Rallo, en Una revolución liberal para España.
Y es que, ya a comienzos del siglo XX, en Reino Unido, 3/4 partes de la población estaba amparada por alguna, o varias, de las más de 9000 friendly societies. Estas son asociaciones de ayuda mutua, creadas de forma completamente libre y voluntaria, que básicamente cumplen una función muy similar a la seguridad social de hoy. Pagando una cuota, estas sociedades de ayuda mutua, aseguraban a sus asegurados contra el desempleo, las bajas por enfermedad, la muerte de un familiar…
Esta forma de asistencia, basada en el asociantismo voluntario, era muy común, y no se limitaba al mundo anglosajón.
Además, la naturaleza de estas, aseguraba una distribución de ayuda más justa y eficaz que el actual proyecto asistencialista que llamamos seguridad social.
Para empzezar, la participación era voluntaria. Lo más común es que tales asociación se formasen entre comunidades de vecinos, o empleados de una fábrica. Es por eso, que estas asociaciones gozaban de una natura,esa verdaderamente benévola.
Muy distinto, es que el Estado nos arrebate forzosamente nuestro dinero, y luego lo reparta de una forma completamente impersonal. Desde la perspectiva del aportador, acaba de ser privado del placer de ver su dinero destinado a una buena causa. En cuanto al receptor, existe un problema de incentivos, y es que, al des personificar  al aportador, el receptor no dudará en intentar extraer el mayor número de rentas que pueda.
Esto no ocurría con las asociaciones voluntarias. Al poder ver claramente la procedencia del dinero (tus vecinos), era mucho menos frecuente que surgiera esta práctica parasitaria.
Es más, dichas asociaciones, contaban con mecanismo para asegurar que las ayudas se dieran a aquellos que lo merecían. Normalmente, las ayudas que podías percibir estaban sujetas a condiciones. Por ejemplo, si querías recibir ayudas por desempleo, tenías que estar buscando trabajo. Y es que además, al estar formadas por miembros de una misma comunidad, estos mecanismos de control podían llevarse acabo de forma muy efectiva.
En otras palabras, el intercambio de información que surge de manera natural en una comunidad, servía para evaluar y cuantificar las ayudas que se repartían.

En definitiva, podemos ver como el Estado toma una función que ya llevaba acabo el sector privado. Lo que en principio era un sistema basado en la empatía, la benevolencia y el deseo de ayudar a los demás, que el Estado convierte en una extracción forzosa de rentas, y una distribución ineficiente e impersonal de asistencia, que deja tanto al proveedor como al receptor insatisfechos.
Un sistema, que en vez de paliar la pobreza y la miseria, la perpetua a base de subvenciones.
Ser liberal, pues, va más allá de entender los fallos del Estado y las virtudes del mercado libre. Se trata de comprender la naturaleza del ser humano. Es fácil caer en la trampa de pensar que en un mundo libre, sacrificamos equidad por eficiencia. Pero no tiene porque ser así. Una sociedad libre, es más que capaz de promover la equidad y crear un mundo justo, que al fin y al cabo, forma parte del interés de todos.

El BCE, segundo asalto

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El BCE, rebaja a 0.05 los tipos de interés, y perfila ya de forma definitiva compras deuda del sector privado por valor de  medio billón de euros, que  más técnicamente están llamando bonos titulizados, o valores respaldados por activos (ABS).
Así pues la gran incógnita ahora es: ¿Qué van a suponer estas medidas?

A pesar del gran revuelo que esto haya podido causar en los medios,a mi parecer, la respuesta a la pregunta planteada sigue siendo; no mucho.
Como ya he reiterado numerosas veces, el problema de crédito en la eurozona no es de oferta, sino de demanda. Puedes llevar el caballo al río, pero no puedes obligarlo a beber.
Si Draghi espera que la población vuelva a endeudarse a los niveles previos de 2008, lo lleva claro. Las familias españolas, aun siguen tremendamente endeudadas, y ninguna cantidad ingente de crédito barato va a cambiar eso.
En el peor, aunque improbable, de los casos, si Draghi consigue lo que quiere, presenciaríamos un periodo parecido al que nos llevó a la crisis de 2008. Un crecimiento insostenible basado en la deuda.
Por suerte, los agentes económicos, gozan de un mejor juicio que el presidente del BCE.
El programa de compras del BCE, no difiere mucho del ya puesto en practica por la Reserva Federal, el TARP, y es que ya advierte el banco Central Europeo de que en su cesta de compra se incluirán activos respaldados por préstamos del sector inmobiliario. Lo que en inglés se conoce como mortgage-backed securities.

Más interesante, y sin precedentes, fue la decisión del BCE de utilizar una tasa de interés negativa para su facilidad de depósito. Como vimos hace unas semanas, esto a empujado las tasas de la deuda soberana a mínimos históricos. Al tener que pagar una tasa por aparcar el dinero en el BCE, los bancos se pelean por comprar bonos soberanos y deuda corporativa.
Pero esto, no es como muchos piensan, una señal de que los Estados vuelven a ser solventes, de que los problemas de la crisis son cosa del pasado. Todo lo contrario, estas bajadas en los tipos, no reflejan ningún tipo de mejora, sino que son el resultado de un sistema financiero que se ve forzado a escoger el mejor de dos males.
Y peor aún, esto solo servirá para cebar aún más la burbuja del sector público, que no dudara en hacer uso de esta favorable situación para maximizar de nuevo su endeudamiento fiscal.

En conclusión, el BCE, sigue encabezonado con hacer beber al caballo, mientras que los verdaderos problemas de fondo persisten. En particular, la descapitalización bancaria, y el proceso de desapalancamiento que el BCE debería intentar favorecer, en vez de ralentizar, para así poder sanear la economía europea.

Human Capital

In economics, we often use the term human capital to refer to the skills and abilities that we can acquire to make ourselves more productive. The formation of human capital, is therefore, a result of our investment in education.

Human capital, is often seen as a homogenous factor of production, much like regular capital, which is not a homogenous mass either. This conception of human capital, was devised and was appropiate last century, when the skills companies most valued were reading, writing and arithmetic. Much like machines, humans were trained to operate in simple mechanical ways. But the world has changed a lot since then, everything than can be defined as mechanical can be done by machines, much better than any human could. Sadly, our educational system has not reflected this change, which in recent years has become so obvious to everyone.
Much of the blame, in my opinion, can be placed on the fact that education in today’s western societies is so heavily State controlled. As I argued in a previous post, such a centralised system of production, will struggle with innovation. This happens with healthcare and it happens with education.
It is not individuals, but State imposed regulations that require that kids be schooled from ages 4 to 16, an average of 25 hours a week, in classes of no more than 25 students, and most importantly, being taught a State appointed curriculum.
The contents of this curriculum, are decided by the currently appointed bureaucrats, and more often than not, are tainted with the political ideas of the ruling party.
Some might even say that a State run educational system, borders on endoctrination.
In any case, what this means, is that education, the formation of human capital, is not determined by the ultimate consumer. It is not the result of the decisions of each free individual, and this is precisely why this mismatch between demand and supply appears.
As a result, we live in a society of nineteenth century labourers, incapable of embracing the possibilities that new technology has to offer, incapable of understanding the new role of the human in the production process, and incapable, or at least limited, in their ability to acquire these new sets of skills. Today’s mosts successful companies list these as the most important qualities in an employee: problem solving ability, capacity to work in a group, and interpersonal communication.

The solution is simple. We must break free from the dogma of traditional, State run education. Education should be seen as an investment, and like with investment, and most things in life, one size does not fit all. Each parent and each person should attempt to regain autonomy of their education. To invest time and money into what he or she finds important and worthwhile.

Already the evidence on the matter is enlightening: in the U.S. around 4% of students are homeschooled. Results show that these students do better than 86% of their traditionally schooled peers.
In Spain, private schools boast of PISA results much higher than the national average, and often, at a lower overall cost too.

So take action now. Perhaps you cannot escape traditional education at this time, but you can always compliment it. And don’t let the boring school system dissuade you from learning, which is actually one of the most profitable and fulfilling things you can do with your time.

Regulation without intervention

Many people imagine that in a free market, as the one liberals would like to have, there would be no sort of control over what goes on. This just shows the natural lack of understanding of most people of how free markets work. Something you would expect, since the majority of people today, have never seen a truly unregulated market at work.
The key issue here, is that no intervention doesn’t mean no regulation. Ineed, what us liberals defend is no intervention and self regulation.
The simple regulation that comes as a response to what consumers demand, will always be superior to any attempt by a central agency to control things. Superior how?
Well firstly, it will be more effective, since two eyes are better than one.
Secondly, it will be more accurate, because it will represent the actual desires of every single market participant. The alternative, would be to leave this to the whim of some bureaucrat, which, at best, if he were free of any corruption or vested interest, would simply represent the desires if the majority of the electorate. There are two problems with this. The most obvious, is that individual choice is squandered, and we are enslaved to the rule of the majority. Also, it’s very probable that part of the electorate doesn’t even participate in the market in question. In this case, they have neither the right, nor the neccesary information to make that choice.
As I was saying before, it’s not easy imagining how this decentralised regulation that arises from the market would work. This requires a certain power of abstraction. On the other hand, it is much easier to think of some appointed person making these decisions for everyone.
But it is precisely the complexity of the first system which should dissuade us from trying to replicate something that we don’t even understand.
Ultimately, the situation we live today, is the result of two very powerful human emotions.
On one hand, fear. The fear that other people will try to take advantage of us. This distrust in people and markets has only grown in the age of globalisation. This is part of human nature. It’s easy to trust and socialise with your family or your  neighbours. But what about people in other countries, and other continents?
The other force that is pushing us down this road, is greed. The search for power of politicians, who exploit our fear to gain more power. Worst of all, more often than not, this power is used to serve private, rather than public interests. Many of the regulations imposed today, are used to limit competition, to create monopolies, and in sum, to rob everyone else in society of the possibility of living in a free and just world.
Is this a price you are willing to pay?

What is freedom?

The word freedom, is often thrown around carelessly with a variety of different adejctives and connotacions. Freedom of speech, freedom of action, freedom to abort, freedom to choose etc. But to comprehend freedom, the way we do at Students for Liberty, requires much more than a superficial understanding of the matter.

Perhaps a good starting point in our endeavour to define and understand freedom, is to look at the words of one of the greatest thinkers of the XXth century

As stated by J.S. Mill “The individual is not accountable to society for his actions in so far as these concern the interests of no person but himself.”

Simple and concise. Freedom, is a quality which applies to all men and women equally. It is a moral code which sets the grounds and limitations of society’s interevntion in the affairs of the individual. Said in a more simple way, a person that is free, can act as he or she thinks is best, without the intervention of any outside influence, so long, as his actions affect just himself and don’t in a direct way harm any other people. If this were the case, we would have a conflict of freedom.

Mill himself would explain this by saying. “The freedom of one individual, ends where that of another starts”.

The principle of freedom, therefore, sets the foundations for the moral and legal codes which are needed in a free society.

Understanding freedom, means knowing that humans act to imporve themselves.

Understanding freedom, means knowing that humans live and prosper in society.

Therefore, understanding feedom, means knowing how man can best prosper in society.
But why is freedom so important?

To this, I always answer with a double point, or rather a single point, approached in two different ways.

The first consideration, is philosophical. We want freedom, because it is in our nature. On an individual level, almost unconsciously, we understand the ideas of freedom and practice them in our day to day life. We understand that we cannot rule over others, likewise, we understand that others cannot rule over us.

The second consideration, is that of happiness, wealth, utility, call it what you may. At SFL, we believe that a free society is inherently and by definition a wealthier and happier society. This would be the economic consideration. Some people have called it a happy coincidence, I for one do not believe in coincidences. When the actions of men are governed by the principle of freedom, and are respectful with their property rights, the outcome, will be the most efficient. It will be, by definition,the manifestation of the desires of society, as represented by each individual acting freely and voluntarily.

Though many may not realise, the modern world of today is far from a representation of these ideals. We are not free. Freedom philosophy, states that society’s intervention is neccesary only when third parties are affected by our actions. But the philosphy which dominates the Western world today, is the result of a terrible misjudgement of this principle. For now,
not only will the state interfere to protect others from you, but also to protect yourself from yourself. They will tell you what you can and can’t do to your body, what you can consume and how, even who you should marry. The paternalist state is born, and freedom is thrown out the window. What is most saddening, perhaps, is that, having been born in a world of limited freedom, people do not even question the milliard limitiations that our friendly governments impose on us.

But the violation of freedom we suffer today is not limited to such actions, which, we could see as a benevolent yet misguided attempt of our political leaders to help us. No. The principle of feedom is thrown out the window doubly, for now, governments can asign freedom. More precisely, governments “asign” rights, to certain individuals, therefore limiting the freedom of others. The first principle of freedom, that it should be equally appllied to all, is also thrown out the window.

Todays democratic societies, become inevitably liberty killing machines. When the desires of the majority can rule over the minority, the freedom of that minority is squandered. Todays form of governance, has no consideration for the principle of freedom, that people should be left to act freely a long as they don’t hurt anyone. No, today, anything you do, can be subject to the scrutiny and arbitray judgement of “society”. Normally this is framed in the name of goodness, fairness, equity, but do not be fooled. True equality results when everyone is truly free. In this way, “society” can impose their ideas on the wages one should be able to pay employees, the specific work conditions, the ratio of male to female workers, the extra cost that you have to pay for imported goods and many other things.

Ultimately, we must comprehend, that despite our best intentions and desires, even if we think that our way, or societys way is better, these are all personal judgements that in nature, are relevant only to the people involved. To offer someone a job for a wage below what society finds appropiate is not bad in itself, noone is harmed by this. The true issue is why would peop,e accept this. This a problemof poverty, but not Capitalism, as some might say.Therefore, if we truly do consider every human and person to be equal and free to act, these aspects of life must be left unregulated.

From lifestyle choices to manufacturing procedures and anything in between and beyond. These must be the result of free interactiontions, not of centralised planning.
For to bestow any entity with this kind of power, to think that indeed someone else can know better, is to deny yourself true freedom. An eternal sentence of slavery.

El último ataque a la libertad

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En el más reciente arrebato liberticida del gobierno, Fomento ha amenazado con sancionar a las empresas de transporte terrestre que operen sin la debida licencia administrativa. Empresas como Uber y Blablacar, han estado en el punto de mira de los políticos y la premsa estos ultimos días.
Antes de entrar en el tema, conviene hacer una rápida distinción entre las actividades de una y otra.
Por un lado, Blablacar ofrece un servicio gratuito, en forma de app, que permite que sus usuarios se organicen a la hora de realizar desplazamientos para reducir costes, entre otras cosas, compartiendo el coste de combustible.
Uber, ofrece un servicio algo distinto, poniendo a disposición de sus usuarios los servicios de taxista privados. La diferencia entre estas dos empresas es que en el primer caso, supuestamente, no se persigue un lucro, mientras que en el segundo sí. A efectos prácticos, sin embargo, es muy difícil establecer esta diferencia.
Volviendo al tema inicial, Fomento obligará a los conductores de Uber, o a la misma Uber, ha adquirir una licencia, del mismo modo que lo han de hacer los taxistas normales. El motivo que da Fomento para establecer está intervención activa , además de incluir estas actividades dentro de su marco regulatorio, es el de garantizar la calidad del servicio y su cumplimiento con la ley. Si este fuese el verdadero motivo, sin embargo, bastaría con que el Estado se encargara de certificar los vehículos, pero en ningún momento sería necesario que impusieran la autorización a partir de costosas licencias.
Así pues, llegamos al quit de la cuestión. ¿Cuales son los verdaderos motivos de esta nueva intervención?
Se trata simplemente de un ejercicio que práctica a menudo el Estado en aquellos mercados donde se le permite. Limitar la oferta y competencia a partir de la creación artificial de unos altos costes de entrada, esto es, las licencias de taxi que a día de hoy superan los 100000 euros de precio. Se crea así pues, un mercado oligopolistico, con una oferta menor y unos precios mayores de los que habría en un mercado libre. A través de sus acciones, el Estado y los taxistas, se apoderan de parte del excedente del consumidor, que pasa a formar parte de su propio beneficio.
Sin embargo, son comprensibles hasta cierto punto las quejas de los taxistas. Permitir a Uber operar sin atender a las ineficientes regulaciones e imposiciones del Estado, no sería jugar en igualdad de condiciones. La respuesta, empero, no pasa por incluir a Uber dentro del oligopolio formado por los actuales taxistas, sino en liberalizar completamente el mercado, permitiendo que cada cual ofrezca sus servicios de la forma que quiera y sin mas restricciones que las que impone la misma naturaleza del mercado. ¿Simple verdad?
Pero imagino que habrá muchas personas que piensen, como lo hace Fomento, que sin la intervención del Estado, no sería posible garantizar la calidad del servicio prestado.
De nuevo, podemos utilizar el mismo argumento de antes. Sin necesidad de cobrar por el simple hecho de querer participar en el mercado, el Estado podría simplemente someter a los conductores y sus vehículos a un examen para certificar que se adecue a los requisitos legales.
Mi propio visión, iría más allá, y afirmaría que ni siquiera es necesario que el Estado asuma esa función.
Los mecanismos del mercado para garantizar la calidad de los servicios, son varios, y por encima de todo, se adecuan a las opiniones de los mismos consumidores, y no a los estándares “legales” impuestos por un burócrata.
Los mismos usuarios de Uber y Blablacar, pueden evaluar y puntuar la calidad de los servicios prestados. En el mercado del transporte terrestre, esto suele bastar, como demuestra el éxito que tuvieron estas iniciativas privadas en Brasil. Sin embargo, si fuese necesario, también se pueden crear instituciones que se dediquen a certificar la calidad del servicio, normalmente, en el caso de que pueda existir información asimétrica, pero en ningún caso, es necesario, ni preferible, que el Estado cumpla esta función.
En conclusión, la aparición de Uber y Blablacar, son la respuesta del sector privado a la necesidad de los consumidores de reducir sus costes de desplazamiento. Nace pues, de la inventiva de los agentes económicos del sector privado, que interactúan libremente entre ellos.
Opuestamente, las acciones que pretende tomar el gobierno, actúan como freno al progreso y limitan, a través de la acción coactiva, la capacidad del mercado para mejorar el bienestar social.
Peor aún, esto supone una inaceptable violación de las libertades de los españolas y es tan solo una muestra más del pervertido sistema
“democrático” al cual estamos sometidos

El BCE ataca de nuevo

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Hoy, el BCE, tras un largo periodo de inactividad, a decidido reactivar su política monetaria. Con el supuesto propósito de evitar la deflación, o la nueva acuñada terminología, lowflation (inflación peligrosamente baja), el BCE a optado por reducir el interés a su mínimo histórico, situándolo en el 0.15 por ciento. Además de esto, ha establecido un tipo de interés negativo para la facilidad de depósito, es decir, que ahora los bancos tendrán que pagar por los depósitos que tienen en el BCE, lo cual debería incentivar la concesión de créditos. Finalmente, Draghi a decido también reabrir su
“Barra libre”, concediendo a ciertos bancos una línea de crédito infinita, con la condición de que aumenten el crédito a las PYMES.
Esto es lo que el BCE considera que es la mejor manera de ayudar a la economía, mas sus intenciones, andan descaminadas en dos vertientes.
La primera, es que el mayor supuesto que justifica la acción del BCE, es la deflación. La mayoría de economistas “mainstream” perciben la deflación como el mayor de los males que existen. Sin embargo, sus temores son infundados. La deflación, supone una bajada de precios, lo cual de por si solo, parece todo lo contrario, una bendición. En la práctica, una deflación supone un mayor poder adquisitivo para los ciudadanos, lo cual es ciertamente preferible a la inflación.
Pero más importantemente, lo que tanto el BCE como la mayoría de bancos centrales del mundo no entienden, es que, precisamente ahora, una deflación es lo que debería acometer a las economías occidentales. Sería más acertado llamarlo desinflación, ya que responde al reajuste de los precios tras el periodo inflacionista anterior a la crisis. Básicamente, siendo este un periodo de desapalancamiento, la destrucción de la deuda supone menos “dinero circulante” por así decirlo, lo cual llevará asociado una sana y necesaria reducción de los precios. Dicho de otra forma, al haber menos dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes, los precios nominales es normal que bajen.
El segundo error que comete el BCE, es el de pensar que el problema que persigue a la economía Europea, es una falta de crédito. Esto no es así, el crédito abunda, y es evidente por las grandes reservas que atesoran los bancos. Lo que falta es demanda de crédito. En este sentido, lo que faltan son buenas oportunidades de inversión, lo cual el BCE, desgraciadamente, no puede imprimir. El proceso de continuo refinanciamiento, es además terriblemente perjudicial, ya que prolonga el necesario desapalancamiento. La economía Europea, que viene de un proceso de sobreendeudamiento y desajuste de su cadena productiva, necesita que los proyectos, y en general , la deuda superflua, sea eliminada, permitiendo así la reorientación de los recursos ociosos ocupados en estos proyectos, en aquellas oportunidades de inversión productivas. Al extender crédito indefinidamente, el BCE bloquea este proceso y no deja que florezca la innovación, manteniendo, como ya hemos dicho, recursos ociosos empleados en actividades inproductivas.
Quizás la única razonable preocupación del BCE, sea la de que el euro esté, sobrevalorado. Aunque esto es engañosos, ya que realmente, son las demás divisas, como el yen y el dólar, las que se están devaluando. Si que es cierto, pues, que los exportadores se verán beneficiados por una devaluación, pero lo contrario es cierto de los importadores. Es más, en un mundo crecientemente especializado, tales distinciones acaban por caer en la redundancia. En el complejo entramada de producción, una misma empresa puede depender de distintas importaciones para realizar su producto final. Pero si el BCE quisiese mantener un valor del euro a la par con el del dólar, no tendría más que ligar el euro al dólar, de la misma forma que lo hace a día de hoy Hong Kong, a través de un “currency board” sin necesidad de realizar un mix de acciones que, a grosso modo, se pueden calificar de expansivas.

A sabiendas de esto, podemos pensar dos cosas: O bien, el BCE, está compuesto por una panda de bien intrencionados, pero desentendidos economistas, o, mas probablemente, el BCE entiende perfectaente lo que hace, y utiliza la exusa de la deflación y la econoía como pretexto para ocultar su verdadera motivación, esto es, ayudar a los mercados financieros.
En definitiva, a nivel económico, las acciones del BCE, suponen un agravante a la ya relantizada recuperación Europea y una perversión cada vez mayor, del ya muy intervenido y controlado sistema financiero.
A nivel social, supone un envilecimiento del Euro, y una violación de los derechos de propiedad de los ciudadanos, que sin alternativa, ven su poder adquisitivo reducido.

Autor:

 

James Foord, estudiante de economía en la UPF, defensor de la libertad y autor de 21stcenturyeconomics.wordpress.com

Sweden and Hong Kong

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These two countries present a different, yet seemingly succesful way to run their countries.

On the one hand, Sweden has often been seen by many as a socialist utopia. The proof that a mixed economy can produce results that are efficient and egalitarian. So where does the secret lie behind Sweden’s success? What makes it different from the other mixed economy? In terms of size of government, the swedish occupies around 70% of the economy. The paradox, however, is that what is left of the the private sector, is relatively free and unregulated by the public sector. I call it a paradox because in fact the economy is not “mixed” in the sense that the private and public sector are clearly separated. Unlike in Spain, where the bureaucracy and intervention affect almost every aspect of “free” enterprise.

In this sense, the Swedish understand that the private sector is the one that produces the spoils that the State will later expropriate. Therefore, it is a case of not wanting to strangle the chicken that lays the Golden eggs.

However, this is not to say that a huge public sector which doesn’t intervene in private affairs is desirable or costless. In fact, much of Sweden’s relative superiority to its neighbouring countries, can be attributed to the fact that before 1970, Sweden had one of the most free economies, combined with one of the smallest governments. (occupying around 20% of GDP)

Under this regime, Sweden managed to achieve some of the biggest annual growth figures recorded in its history. Through the following years, as government size increased, economic growth decreased, outlining a clear inverse relation between the two.

The other case of study today, is Hong Kong, which due to its isolated location and origin as a British colony, has remained one of the most economically free countries and has a government size of only 19%. Needless to say, or perhaps not, Honk Kong is one of the wealthiest and most productive economies in the world. In fact, the dynamic study of the evolution of growth rates in Sweden and Honk Kong over the past three decades shows a very clear picture.

In fact, the evidence presented by Doctor Rallo in his book Una revolución liberal para España, shows the differences in income by income group, in Sweden, Hong kong and Singapore.The evidence he presents suggests that income in the lower end, people who earn less, was similar between the three countries, but the higher the income group, the higher the difference in income, with the ones in Honk Kong and Singapore doubling those in Sweden.

So a free society like Hong Kong does create more income “inequality” but is this necessarily bad? As the data proves, this did not come at the expense of the lower income groups, but rather, one should think that it acted in their benefit.

A free market simply allows people to be the best possible version of themselves. The fact that because of this, some may be earning ten times more than others is not a problem in itself. It doesn’t mean that anyone else has to be earning less. As we know, a free market is made up of voluntary, mutually beneficial arrangements, and for every millionaire that there is in Hong Kong, there are a million customers who have benefited and willingly rewarded him for his activity.

 

Principios de una sociedad liberal

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Hay mucha gente a la cual le es absolutamente imposible comprender e imaginar como funcionaría una sociedad y una economía realmente libre. Es pues posible, que tan lejos haya llegado nuestra dependencia del Estado, que ni siquiera sería posible volver a este un Estado liberal, por lo atrofiada que se ha visto en la historia reciente la iniciativa y coordinación de los agentes privados.

Aunque no se diga de manera explícita, y muy a menudo se diga todo lo contrario, parece existir un consenso de que, si bien no los políticos y funcionarios por lo menos el llamado sector público, es capaz de hacer cosas que la propia iniciativa privada sería incapaz de conseguir. Luego cabe pensar, que los agentes del sector público, son de alguna forma superiores a los agentes del sector privado. La realidad, sin embargo, refleja todo lo contrario.

La gente, suele pensar que el liberalismo, es un sistema en el cual no existen instituciones ni control sobre nada, donde cada individuo es un lobo solitario egoísta. El problema, como ya he dicho antes, es que la gente piensa que tan solo de un modo centralizado, se pueden establecer agrupaciones de individuos que velen por el interés general. Mas de nuevo, la realidad no podría alejarse más de esta premisa. El ser humano, vive y se desarrolla en sociedad desde mucho antes de la formalización de los estados, y por lo tanto, no es correcto pensar que una sociedad pacífica y bien organizada no se podría dar en ausencia de Estado.

Lo que hoy llamamos Estado, no es mas que una forma específica de distribuir la organización y los derechos de decisión de los habitantes de un país. El modelo liberal, simplemente propone que las funciones que hoy cumple el Estado, se organicen de otra modo. ¿De que modo? Pues de un modo que sea representativo de los intereses de cada individuo y respetuoso de sus derechos de propiedad, nada más.

Así pues, ¿Cómo se organizaría una sociedad liberal?

La verdad es, que responder a esta pregunta es verdaderamente imposible. No es posible predicir con exactitud los modelos que se tomarían en España, que bien podrían ser muy distintos de los de Francia. Sin embargo, sí que podemos destacar algunas características importantes, que se contraponen al modelo actual.

Descentralización- El modelo liberal, requiere un modelo de decisiones descentralizado. Se formarían mancomunidades y asociaciones de vecinos, y a lo sumo, habría algún órgano que representase al conjunto de los habitantes de la ciudad. Más allá de eso, tiene poco sentido que la gente de Cataluña, tenga que ponerse de acuerdo con el resto de comunidades autónomas a la hora de tomar la mayoría de decisiones.

Un modelo descentralizado ofrece varias ventajas sobre uno más centralizado. Para empezar, el control sobre la calidad de la gestión, es mucho más fácil, al tratarse de núcleos más reducidos. En segunda instancia, los “votantes”, o más bien, aquellos que, por habitar en un sitio, y ser dueños de parte del terreno, tengan derechos de decisión sobre lo que es relevante a ello, tendrían muchos mayores incentivos para actuar de forma activa e informada, siendo el lazo entre sus acciones y los resultados mucho más fuerte que en un sistema centralizado, donde el poder de decisión de cada individuo queda enormemente diluido.

Limitación legal del poder de la administración.- Las acciones de la administración, no pueden estar por encima de la ley, y en ese sentido, sus decisiones tampoco lo pueden estar, siendo siempre respetuosas con los derechos de la gente. Básicamente, las administraciones, son asociaciones voluntarias de personas, y funcionarían en gran parte como una empresa, sin tener la potestad de ir más allá de lo que podría hacer cualquier ciudadano corriente. Se trata simplemte de gente decidiendo sobre su propiedad, y aquello que les incumbe,y poco más, sin tener ningún poder sobre las decisiones de otros sobre su propiedad.

Respeto de la propiedad privada: El respeto de la propiedad, es esencial para el funcionamiento de una sociedad. Sin ella, si que es cierto que nos sumiríamos en el caos. El respeto de la propiedad privada, debería venir además acompañada de un marco legal simple y reducido, que más que establecer leyes, establezca los principios por los cuales se rige la sociedad.

En conclusión, el modelo liberal, simplemente responde de la forma más eficiente la voluntad y necesidades de la gente. Sería la forma “natural” de organizar la sociedad. Hay muchos que creen, que sin un Estado formal, no se perseguirían algunas actividades socialmente deseables. Esta gente, confunde Estado y sociedad. El Estado, es el vehículo que utiliza la sociedad para realizar sus deseos. Así pues, siendo el Estado el que, supuestamente, representa la voluntad de la sociedad, sería raro, por ejemplo, que una sociedad libre no se preocupase por temas como el medio ambiente, la educación, la cultura…                    Tan solo se propone una forma distinta de hacerlo, y si la evidencia que nos ofrecen los mercados libres es alguna indicación. Sería de esperar que un sistema político libre, por así decirlo, no fuese al igual más eficiente y representativo.

 

 

La Libertad económica no existe

¿Porqué no? Pues porque realmente, resulta imposible y totalmente inconsistente separar libertades económicas y civiles. Las libertades económicas son esencialmente civiles. ¿Si no, en qué se diferencian? El concepto de libertad, al igual que el de libertades, es algo general. No existen diferentes tipos de libertad, según que fin o propósitos tengan tus acciones. Así pues, las libertades económicas, no son más que libertades civiles. Es decir, se trata de establecer la libertad de acción de la gente. A mi parecer, no es distinguible la libertad, por ejemplo, de contratar a alguien y la libertad de casarse con quien tu quieras. Ambas suponen una decisión voluntaria por dos partes, que salen mutuamente beneficiadas. Quizás algunos penséis, sí, pero la contratación tiene un fin lucrativo y por eso se a de controlar. A esto respondería: todas las acciones del ser humano persiguen un fin lucrativo. O es que acaso no es lucrativo casarse con alguien a quien quieres? Incluso las acciones más benévolas y desinteresadas, como las donaciones, apelan a nuestra propia necesidad de hacerlo, ya sea por razones morales o de aceptación. Es decir, si das dinero a oxfam, te sientes mejor contigo mismo, aumentas tu utilidad, de la misma forma que si utilizases ese dinero para comprarte algo.
Puede sonar algo cínico pero la realidad se asemeja bastante a esto.
Concluyendo, desde un punto de vista ideológico, resulta inconsistente distinguir diferentes tipos de libertades. A día de hoy, parece ser que eso es lo que se persigue, incrementando de forma exponencial las intervenciones y regulaciones del Estado en la economía. Irónicamente, los que declaman a los ricos de condenarnos a todos por su avaricia y lucro, lo hacen con su propio fin lucrativo y para su propio beneficio. Un beneficio, que a direrencia del de las riquezas obtenidas en el merado, basadas en construir un negocio con éxito y satisfaciendo a sus consumidores, se conseguirá a base de la expropiación, y llevará consigo un costoso proceso político que no beneficia a nadie.

Unions and Pensions

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Workers need unions to protect their rights. Is this really true? Only as much as any other group in society needs someone to protect its rights. The function of protecting peoples rights, which should be equal, is performed by the Sate. In the case of unions, rather than rights, we should be talking about privileges. At least to the extent that their “rights” become more important than those of others, most notably their employers and taxpayers.

Of course, as a libertarian, I have nothing against the idea of a union. The freedom of people to associate, is as valid as any other freedom. If employees and employers have reason to believe that they can gain from these activities then by all means they should do so. What I am opposed to, however, is the current union system in most of Europe. Unions today, represent nothing more than a political weapon, to be used in the process of bargaining. The problem I have with unions, is their high level of political influence and power. Like with anything, completely natural, which arises from the free-market, intertwining it with politics will only create problems and corruption.

The second issue I wanted to talk about is pensions. Many people think that governments should also be involved in this process. But why? The idea of having a centralized pension plan is absurd. Free individuals should be allowed to choose how and what proportion of their money to save. What most people don’t realise is that governments don’t actually “save” your money for retirement. Instead, they spend it, on amongst other things, the payments for pensioners today. So the government is always running a deficit, which the taxpayer funds at no interest. Instead, in a free-market, pension funds are invested and actually yield a return. A privately organised pension system would be a million times better than any public one. The only problem you can argue is as always, that of equality. But if what you want is to somehow redistribute wealth from savings funds, you don’t need to pull everyone into the public system. This is an unneccessary complication

 

Technology and Inequality

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Many people complain that advances in technology are putting people out of work and contributing towards increasing income inequality.

The first part of this statement is in part true, but ultimately false. Technology allows us to make things much more efficiently than before, therefore, less labor is needed. But is it bad that one man with a machine can now produce more than 100 could before? It’s not. We must understand that labor, the act of working, is always a means to an end, not an end in itself, as many people today see it. People don’t actually want to work, they want goods and services and since these things have a cost, we have to work to pay for that cost. Reducing the work needed to do something, being more productive, represents an advance for humanity. The labor that has been freed up, can now go on to produce other goods and services that add value to society, making everyone more prosperous. In fact, and this is why I say this statement is ultimately false, the new profits brought about by technology, will simultaneously increase the demand for labor in other sectors, as the new wealth obtained is spent to satisfy existing demands increasingly, or new forms of demand. It’s true that in the short-term, this may represent a problem for a specific part of the labor force and this is exactly why the labor market should be as flexible and as free as possible, in order to optimize the reallocation process of this part of the labor force. Think what would be of us, if the peasants of the XVII century had risen against agricultural progress to protect their jobs?

On the issue of inequality, I find that it’s true that technology can bring about more inequality, but lets not confuse that with more poverty. The new wealth created by technology will not be spread out equally across society, that much is obvious. The people who are ahead of the curve, who can embrace the technology and use it to push themselves to the limit will become immensely rich. Others may not be able to exploit technology in such a lucrative way, but they will still benefit indirectly. In this way, technology gives everyone the opportunity to stand out, it promotes variety, and more variety may mean less equality in a certain sense. No-one, however will be impoverished by advances in technology. In a free market, all interactions are based on voluntary agreements, which, under an assumption of rationality, means that both parties must benefit from it. You or I, may not have become millionaires thanks to advances in computer engineering, but many others have, and in the process, millions of consumers have been provided with increasingly better and more affordable computers, tablets, phones…

To fight against progress, is to fight against the natural instinct of man to better himself.

La Tiranía del Estado

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Cada vez es mayor el consenso en España de que algo no va bien. De hecho, a nivel Europeo, los españoles somos uno de los pueblos más descontentos con su gobierno. Las posibles ideologías sobre cómo se debería cambiar el funcionamiento del gobierno, son varias, pero lo que está claro es que ahora mismo, la cosa no funciona ¿Y a qué se debe este hecho? El problema es que el Estado español, no constituye un Estado propiamente democrático, donde la acción política se determina según las preferencias de los ciudadanos. No se puede culpar a partidos de derechas o izquierdas, ya que verdaderamente, la ideología política, es un campo a parte, que poco tiene que ver con el verdadero gobierno del estado.

¿Qué es entonces el gobierno Español? Un gobierno corporatista, capitalismo de amigos, socialismo de elites…llámalo como quieras. En España, la actuación del gobierno no se mueve según la agenda de los ciudadanos, sino según los intereses de políticos auto interesados que utilizan su poder para ofrecer favores a sus amiguetes en el sector empresarial, y a cambio, untarse también ellos mismos. Este sistema no es por asomo ni capitalista, ni socialista, sino que se trata de una oligarquía. De esta forma, el verdadero éxito empresarial, no se basa en satisfacer bien a los consumidores, sino en la habilidad de, a través de lobbies de presión, intentar extraer rentas del estado, o asegurar su posición en el mercado a través de “regulación” que realmente prohíbe la entrada a nuevos competidores. No es sorprendente, pues, que estos cuerpos regulatorios estén a menudo compuestos por capataces de la misma industria. Vemos pues como esta relación simbiótica entre los políticos y un selecto grupo de empresarios, favorece a los más ricos, a los que pertenecen al “círculo”, en contra de los que están fuera de él. La verdadera lucha no es de derechas contra izquierdas, sino de los de fuera contra los de dentro.

¿Y quién tiene la culpa de esto? El ciudadano. Si bien es cierto lo que he dicho antes de que existe un consenso de que el gobierno no funciona, este mensaje no se traduce al campo político en forma de acción. Ya sea por el miedo al cambio, o la simple ignorancia de lo que pasa, la verdad es que la mayoría de los españoles no están listos para empezar una revolución. Hasta que las cosas no se pongan realmente malas, seguiremos viajando a la deriva, ya sea con el PP, o el PSOE al mando. Y es que el bipartidismo, a mi parecer, es la máxima muestra de apatía en el sistema democrático. Y ese es el problema, que los ciudadanos dejamos que nuestro gobierno nos mienta, dejamos que se unten las manos y dejamos pasar escandalosos casos de corrupción, ya como si fuese cosa del día a día.

Pero por lo menos, el sentimiento de desafiar el estatus quo, es cada día más fuerte, y grupos como Arran, Sepc, o Cup, se nutren precisamente de este sentimiento. Un sentimiento, que es originalmente liberal, pero que estos grupos han enmarcado en un contexto socio-comunista.

Quizás liberales y comunistas deberíamos unirnos en defensa de este ideal. De poco sirve hablar de recetas para resolver nuestros problemas, si el sistema por el cual la implementamos está absolutamente atrofiado. Comunistas y liberales, contra la oligarquía del gobierno!

 

 

El día internacional del trabajo

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Como ya es costumbre en el día de hoy, primero del mes de Mayo, más de 70.000 personas han salido a la calle en Barcelona para reclamar nuevas políticas que “consigan llevar la activación económica a la mayoría de la población y reducir la precariedad laboral y las desigualdades.”, bajo el lema:+ocupació+convenis+salaris. UGT y CC.OO. piden empleo estable y subida salarial al “fracasar” la austeridad, según un artículo publicado en La Vanguardia. Más adecuado hubiese sido que las comillas las hubiesen puesto alrededor de “austeridad”. Si bien es cierto que concuerdo en que las políticas aplicadas no han ayudado a salir de la crisis, definir de “austeridad” una ínfima reducción en el gasto público y una subida de impuestos históricamente alta me parece terriblemente engañoso.

En cuanto a lo que los protestantes y los sindicatos piden que se haga, se puede resumir en una oración: Que a través del Estado se le facilite la vida a la gente con empleo. Cómo? Con subidas forzadas de salarios y más “protección” laboral. Realmente piensan que estas medidas, encarecer el coste que supone la poca gente que logra encontrar empleo, ayudará a los millones de desempleados que ni siquiera pueden cobrar un salario? Para nada.

La verdadera creación de empleo solo se puede conseguir a partir de la creación de empresas. Tan solo los emprendedores tienen la capacidad de crear nuevas rentas, ofreciendo servicios en el mercado que crean un valor añadido. El problema es que en España te lo ponen muy difícil para ser emprendedor. Y para que molestarse? Si quieres ganar más solo has de salir a la calle y pedir que te suban el sueldo no?

La verdadera solución a la crisis en España, y en toda Europa, solo se conseguirá a través de dos mecanismos:

1. A través de cambios estructurales tanto en el mercado laboral como en el “mercado” en general. Liberalizar el mercado y deshacernos de las regulaciones y burocracia que lo rodean es una forma segura de incentivar la creación de empleo, y, más aun, mejorar el funcionamiento del mercado por completo.

2. A través de un verdadero programa de austeridad que reduzca drásticamente los déficits de los países Europeos y, junto con ésto, una bajada de impuestos que permita al sector privado cubrir el hueco que debe dejar el sector público y ayude a disminuir la presión financiera sobre la ciudadanía.

Desgraciadamente, no me sorprendería si la presión de los lobbies sindicales logra anteponer sus intereses a los de la ciudadanía.

 

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